Lo que comen los Tarahumaras

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Por: Laura Angélica Velásquez Ramírez

“Mucha gente no tiene qué comer, como no llovió no hubo maíz, ni frijol; hace meses tuvieron que matar a las chivas porque no había hierba que comieran; los burros y mulas se están muriendo; y todavía falta el invierno”, dice Carolina Valles, líder indígena del asentamiento El Oasis.

Pese a que los tarahumaras son reconocidos como una raza fuerte, acostumbrada a las condiciones difíciles, a la carencia de alimento y fríos extremos, este año la falta de lluvias los ha castigado duramente y la mayoría se encuentra al borde de la hambruna.

El propio gobernador César Duarte reconoció hace unas semanas ante cientos de campesinos que se manifestaron en la capital para pedir apoyos extraordinarios para enfrentar las terribles consecuencias de la sequía, que cerca de 250 mil personas en la entidad no tienen qué comer a consecuencia de la devastación que padece el campo chihuahuense.

En 2011 se tuvo en Chihuahua apenas el 25% de precipitaciones en comparación con años anteriores. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales estima que el 90% de las cosechas de frijol se perdieron por la sequía.

De acuerdo con Fernando Soto Montes, presidente de la asociación civil Santa María de los Niños, en varios municipios las condiciones de los indígenas son similares, o peores, que en los países más pobres de África.

La dieta de los habitantes de la sierra de Chihuahua suele complementarse con quelites, hongos silvestres y algunas otras hierbas que crecen en la temporada de lluvia; ocasionalmente cazan conejos y ardillas, pero tal fauna pareciera haberse extinguido: los que no se murieron emigraron a otras regiones en busca de agua.

El dirigente de Santa María, organización católica que brinda apoyo a personas pobres, detalló que ante la terrible crisis de los tarahumaras se ha disparado el número de suicidios.

Los indígenas chihuahuenses son una raza propensa a quitarse la vida, incluso se han formado grupos entre el gobierno, universidades y sacerdotes para tratar de entender el fenómeno; sin embargo para los voluntarios la situación se agravó en 2011.

“El gobierno federal apoya a la gente de la sierra con 800 pesos cada dos meses para comprar en tiendas Liconsa, y el gobierno estatal acaba de arrancar un programa para dar maíz y frijol a cada familia”, precisó un empleado de Oportunidades, programa de la Sedesol, que pidió reservar su nombre.

Explicó que una familia recibe en promedio 13 pesos al día como subsidio de Oportunidades Alimentario, pero que la cantidad aumenta si tiene niños que vayan a la escuela, por medio de Oportunidades Escolar, y los adultos mayores adicionalmente cuentan con el apoyo de 70 más.

“Entre todos los programas pueden cobrar hasta unos tres mil pesos cada dos meses, no es mucho pero les ayuda a pasar la temporada”.

Fuente Consultada: http://www.eluniversal.com.mx

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    • No es nada facil la vida estas personas y lo peor de esto es que el gobierno piensa que el apoyo que les dan es suficiente y aun menos cada dos meses deberia darles verguenza .

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